jueves, enero 18, 2007

El espíritu de Manolito


Hace veinte años un chico tenía bastante menos opciones para entretenerse que hoy día. No había playstation, ni Internet, la televisión sólo tenía cuatro canales, no existían los celulares ni los mensajes de texto. Para un niño de hoy, quienes crecimos en los años ochenta prácticamente vivíamos en la prehistoria. De modo que no había demasiadas cosas para hacer fuera de la escuela, más que jugar al fútbol, pasar la tarde con algún amigo o leer historietas.


Dentro de las historietas, las más populares eran Condorito y Patoruzú, y un clásico de cuya lectura los padres se sentían por lo general orgullosos: Mafalda.


Mafalda era (y sigue siendo) el ejemplo del tipo de lectura que padres "políticamente correctos" querrían para sus hijos: una historieta de los años sesenta con mensaje político "progresista", que hacía referencia a los "grandes temas" de la actualidad de entonces y que, de algún modo, "estimulaba la inteligencia" de sus jóvenes lectores interesándolos por la realidad que los rodeaba.


El personaje principal era Mafalda, una niña inquieta, curiosa e "inteligente" que andaba metiendo el dedo en la llaga en los asuntos espinosos del mundo de los mayores, y el resto de los personajes eran una colección de estereotipos con más o menos matices, como Felipe, el niño que sólo pensaba en películas de cowboys, Susanita, el ama de casa en potencia cuya máxima ambición era el casamiento y hasta un prototipo de activista política de izquierda llamada Libertad.


Pero quizá el personaje más denostado por el resto de sus vecinos de la ficción era Manolito, el hijo de un almacenero español, exageradamente bruto, tacaño y ambicioso. Los demás niños se mofaban de él por ignorante, y porque no le interesaba para nada el destino de la humanidad ni ninguna causa trascendente. Su mayor pasatiempo era colaborar en el almacén de su padre, acomodando los productos y verificando sus precios, y su sueño no era otro que llegar a ser el dueño de una gran cadena de supermercados con su nombre.


Visto en perspectiva, quizá Manolito haya sido el estereotipo más valioso para los impúberes lectores de la historieta. Mientras los demás personajes eran ejemplos de un espíritu más bien parasitario, de futuros intelectuales de café que nada hacen por su prójimo más allá de sus fantasiosos planes, de empleados mediocres y de amas de casa aburridas, Manolito llevaba dentro de si el germen del capitalista emprendedor, del hombre de negocios que genera riquezas, está a la búsqueda de nuevas posibilidades y sirve realmente a sus semejantes. Si bien la caricatura tendía a resaltar los aspectos más negativos del estereotipo, Manolito era prácticamente la encarnación del emprendedor de los libros de texto de economía, siempre tratando de arbitrar entre precios y ofrecer productos más baratos a los clientes del almacen de su padre.


No tengo dudas que, si la Argentina realmente tuvo alguna vez tiempos de opulencia, fue gracias al impulso de los millones de "Manolitos" venidos de España, Italia, Rusia, Polonia o donde fuera, que poblaron las ciudades en busca de oportunidades, crearon empresas y dieron trabajo y riqueza a sus congéneres. El aporte de los miles de "Mafaldas" que pueblan y poblaron (y poblamos)las universidades de Derecho, Ciencias Sociales, Filosofía o Psicología al bienestar de sus conciudadanos me parece, por el contrario, en la mayoría de los casos bastante cuestionable.


Toda esta introducción venía a cuento de un hecho cotidiano, quizá no demasiado trascendente, que les quería comentar: ¡he conocido a Manolito!


El Manolito de Villa Urquiza debe tener unos siete u ocho años, y no es hijo de inmigrantes gallegos sino orientales, casi con seguridad chinos, quizá taiwaneses. Lo he visto varias veces en un supermercado en el que ocasionalmente hago alguna compra. Gusta de "apoderarse" de la caja registradora, echando a los que supongo deben ser sus padres, y atender personalmente a los clientes. Francamente me causa fascinación verlo operar la registradora y sacar cuentas incluso más rápido de lo que yo lo podría hacer (bueno, los abogados no nos caracterizamos generalmente por nuestra facilidad para las matemáticas). Otros clientes lo ven atender con idéntica admiración.


Quizá no falte el lector que me acuse de apologista de la explotación laboral infantil. Pero este niño realmente está "poseído" por el espíritu de Manolito. Mientras sus compañeros de colegio hacen berrinches y vuelven locos a padres, abuelos y docentes, este niño está generando riqueza aquí y ahora. Lo imagino dueño de su propio supermercado en la adolescencia, mientras otros adolescentes pierden el tiempo emborrachandose y derrochando el dinero de sus padres. Y ya en la adultez lo imagino rico, dueño de un emporio del comercio minorista, mientras otros se quejan de su destino y su vida mediocre.


Tal vez me equivoque en este caso particular, pero no tengo dudas que lo que Latinoamérica necesita es el "espíritu de Manolito". Afortunadamente miles de inmigrantes de chinos, bolivianos, peruanos y africanos están llegando dispuestos a enseñarnos una lección de trabajo sacrificado y alma emprendedora.

31 visitantes dieron su opinión:

MarcosKtulu dijo...

Como Mafalda no me gustaba, yo era de los que leía comics de Garfield y también supe apreciar los trazos de Alf volcados al papel. La enseñanza dejadas este gato y extraterrestre, que por la salud del primero mejor no deberían encontrarse, es que la haraganería es bien retribuída.

Iván dijo...

Cuantos Manolitos asustados por lo inestable de nuestro país estarían creando riqueza...

Figarillo dijo...

En estos tiempos es común ver que los padres quieran que sus hijos sean más
"humanos". Humanos en el sentido de que adquieran cierta "sensibilidad". De que sean "ecologistas" en lugar de empresarios responsables del medio ambiente en el que viven; que no sean "materialistas", ni individualistas. Fomentan que sean uno más del montón. Para qué perder el tiempo en ser un buen alumno con el mejor promedio si puede disfrutar de su adolescencia sin responsabilidades, que será "la mejor época de su vida" y que pronto perderán.
No es que el esparcimiento no sea necesario y bueno en cierta dosis. Pero ninguno de los "modelos" que pueden tomar los jóvenes, de la televisión, o músicos, o personajes de la farándula, incentiva la producción de riqueza, el trabajo productivo. Es más, figuras empresariales importantes son demonizadas.
Está bien, así nos va.

Marta Salazar dijo...

Muy bueno! Mi personaje más admirado de nina era el Tío Rico!

Mafalda era muy caro para mi familia que era muy ahorrativa, la vine a conocer en la universidad recién. Y sólo prestada.

En Alemania, mis amigas espanolas me pusieron Mafalda, apenas llegar, porque dicen que soy rebelde y lo cuestiono todo, ja ja.

En otras palabras, hay que cuestionar la realidad? pienso que sí; para cambiarla? sí.

La cuestión está en el para qué lado cambiarla.

Y aquí crear riqueza, como Manolito o multiplicarla, como McPato puede ser la solución.

Lo otro importante es la igualdad de oportunidades para los Manolitos hispánicos y para los Kim Tung Ing coreanos o vietnamitas.

Marek, Marek, lo de Garfield es... muy significativo, ja ja

Iván dijo...

Ya que estamos en el tema de medios y mensajes liberales. Podríamos tomar como ejemplo varios programas de EEUU, por ejemplo los Simposon, donde en varias ocasiones a la falta de dinero de algún personaje, en especial los chicos, siempre Marge les dice que deben buscar el dinero por su cuenta y buscar un empleo. Ahora recuerdo perfectamente el caso típico de quien sale a la puerta de la casa a vender limonada, lo cual sucede en un capítulo. Como así también la de cortar el pasto y ese tipo de trabajos.

Cuantas películas o series de niños he visto en las que sucede esto cotidianamente.

Pero son distintas sociedad y formas de ver las cosas.

Alberto dijo...

Que tiempos aquellos en los que uno leía historietas, ajajaj, si, esas tardes llenas de risas cuando eran cómicas y de acción como los superhéroes. Personalmente reconozco mi pasión por la lectura gracias al haberme iniciado con esa pasión por la viñeta.

En referencia al tema que trata, no puedo más que compartir con usted el tema central. Las cosas en España no es muy diferente a Argentina. Desde pequeños nuestros padres nos dicen que lo mejor que podemos hacer es estudiar una carrera universitaria que nos permita entrar como funcionario público o algún trabajo por el estilo. Pocos padres, y lo que es peor, pocos o muy pocos profesores y educadores animan desde pequeños a los niños a emprender.
Incluso por desgracia, muchos de los profesores tienen una ideología desfasada y perdida en una mentalidad nefasta con la cual transmiten una imagen del empresario y del mundo de la empresa muy negativa.
Personalmente esa es la gran diferencia entre los latinos y los anglosajones, mientras que los nuestros tiramos tomates a los empresarios, en esos países se anima desde pequeños a los niños a pensar en grande y crecer pensando que el negocio puede estar en cualquier lado. Así nos vá y así les va.

Un saludo desde España.

Dieguistico! dijo...

Marcos... evidentemente vos sos un poco más moderno. Una de mis preferidas era "Isidoro", personaje que tampoco se caracterizaba por su apego al trabajo.

Iván, sin duda muchos.

Figarillo, la generación de nuestros padres, formada en toda esa estupidez cultural e intelectual de los años '60 y '70 sin duda no es el mejor estímulo para que los jovenes de hoy tengan espíritu emprendedor y amor por el trabajo. Está en nosotros cambiar esa percepción del mundo según la cual los ricos son insensibles y no es "espiritual" pensar en negocios y ganar dinero.

Marta, a mi me encantaba el Tio Rico nadando entre sus millones de monedas (¡qué forma más primitiva de guardar el dinero tenía!). Es cierto, Mafalda era paradójicamente una historieta cara, más "popular" era Condorito.
Tenés razón en que "cambiar el mundo" no implica necesariamente cambiarlo para el lado en que están pensando "progres" y socialistas.

Iván, es muy acertado el ejemplo de los "niños vendiendo limonada". Es casi un cliché de la cultura norteamericana. Acá una cosa así estaría bastante mal vista. Así nos va.

Alberto, lamentablemente mucha gente tiene como única ambición ser un empleado estatal con un sueldo seguro y sin complicaciones. Es algo que viene de la época de los monarcas, donde las familias de aristócratas venidos a menos mandaban a sus hijos a estudiar sólo para obtener un puesto en la Corte. Muy típico de la cultura latina, por cierto.
Los anglosajones tienen muchas cosas para enseñarnos aún, pero los latinos los tratamos con desdén, probablemente por envidia y resentimiento. Nos quejamos del "Imperio" y todas esas cosas, en lugar de estudiar cómo ellos han llegado a ser poderosos.

cristian dijo...

Mafalda es, me parece, el primer intento gramsciano del socialismo por incorporarse al mundo de los "monitos animados" (así al menos los llamamos en Chile)e influir sobre la mentalidad de los niños imbuyéndolos de todos los principios que van corroyendo los fundamentos de la sociedad occidental. Cunado la escena estaba dominada por Walt Disney o los superheroes como Spider o Superman, el socialismo debía intervenir también a este nivel para crear al nuevo hombre del futuro, es decir, a aquél sumiso y obediente esclavo de un Estado que vela por el bien de todos sus integrantes. El camino a este lavado de cerebro pasaba por imbuir a los niños de estos nuevos "mandamientos" progresistas que analicé una vez en un post de noviembre de 2005 en mi blog.
Diego, parovecho de felicitarte por tu análisis de la revolución bolivariana, que lei primero en Planisferio, y agradecerte por tui visita. Saludos.

Versión07 dijo...

Ufff, tu teoría me parece un poco retorcida.
De todas formas, en los cómics de Mafalda también se ensalza el espíritu ahorrativo e impulsor de Manolito y se le pone de ejemplo como alguien noble y dedicado a sus amigos en muchas ocasiones.
Ni Manolito es tan bueno, ni Mafalda tan parásita, digo yo, claro.
Por cierto, feliz año, y como dirían Miguelito y Mafalda:
Miguelito: La gente espera que el año que viene sea mucho mejor.
Mafalda: Más bien será el año que viene espera que la gente sea mucho mejor.

Marian Teves dijo...

Me encantó este post. Entiendo que mas allá de la intencionalidad del comic, es una muy buena radiografía de lo que era entonces y un poco menos ahora, nuestra sociedad.
Si como dijo alguien por aqui arriba, fue algo así como un experimento gramciano (nunca se me habria ocurrido, muy bueno) debo reflexionar seriamente sobre mi estereotipo favorito.
A mi me encantaba Libertad. Esperaba que apareciera, deseaba leer alguna palabra suya. Pero solo decia eso.
Puf! las cosas en las que me han hecho pensar...

Figarillo dijo...

Iván,
imaginate si un chico quisiera ponerse a vender limonada en la calle. Caería el SENASA y todos los organismos de Gobierno para ponerle multas por no tener habilitaciones. Pobrecito, el juego le hubiese durado 5 minutos.

Dieguistico! dijo...

Cristian, no soy tan radical como para pensar que Mafalda sea parte de un plan deliberado de propaganda colectivizante. Ello no quita a que, en la práctica, pueda haber contribuido a arraigar entre la juventud ciertas ideas contrarias al liberalismo y el libremercado. Muchas gracias por los elogios.

Versión (¿no eras versión06 antes?), a lo que voy es que aquello por lo que se denosta a Manolito es precisamente sus valores, a mi entender, más rescatables: el ahorro, el ansía de progreso y la capacidad empresarial. Feliz año para vos también.

Marian, afortunadamente tu preferencia por Libertad no te ha llevado a enarbolar la bandera del socialismo revolucionario. Se ve que al menos contigo el experimento gramsciano resultó fallido.

Figarillo, eso si antes la AFIP no le clausura el puesto por no cumplir con las normas de emisión de tickets y no tener a la vista la constancia de inscripción del Monotributo.

Carlitos dijo...

Diego he llegadoa tu blog leugo de ver tus comentarios en el d eJavier Bazán...

y bueno, yo no recuerdo haber leído mucho a Mafalda, acá en chile la llevaba Condorito, quién poco enseñaba y sólo te hacía reír!

cuanto me hubiera gustado haber leído a manolito y seguir sus pasos!! quizás no tendría jefe, sería yo el jefe!


en fin, ojalá sudamérica se llene de manolitos y no salgan arrancando con sus ideas a otro lado, al ver la clase de gobernadores que tenemos!!


saludos

elbuenodegeorge dijo...

Carlitos si vos te quejas de los gobernantes de Chile, que nos queda a los argentinos y a los uruguayos? El suicidio?.

albert dijo...

Pensar que teníamos un Manolito y lo expulsamos. Me refiero a Horst Paulmann, un alemán que se vino a vivir acá durante veinte años pero emigró a Chile y allá le entregaron la ciudadanía.

Cómo se nota la diferencia de nuestros políticos para apreciar a un emprendedor te dejo el link:

http://jaja.cl/?a=1053

Inclusive en la compra de Disco por parte de Jumbo, el imbécil de Narvaez objetó porque Horst era un extranjero. Pensar que se postula como gobernador y no tiene un mínimo conocimiento sobre el significado de la Constitución Nacional (todo extranjero de buena voluntad... bla bla...puede desarrollar su negocio....no recuerdo exactamente como era lamentablemente el espíritu liberal yace dormido aún). :-(

Saludos

Javier Bazán dijo...

Si Cristián dijo que Mafalda formaba parte del plan gramsciano, eso no es nada. Cuando estudiaba filosofía escuché a compañero de estudio comunista, que los capitalistas usaban el juego 'Metropolis' o 'La Gran Capital' como un modo de adoctrinar a las masas.
La crítica del creador de Mafalda al personaje Manolito, yo le atribuyo a la herencia hispana de mirar en menos las actividades comerciales. Los conquistadores no vieron a crear riqueza,y cuando se convirtieron en aristócratas las actividades comerciales, ya sea agrícolas o ganaderos o manufacturas nunca le interesó.
Yo también tenía ese prejuicio. Cambié cuando leí a Rand.
De hecho varios peronajes de Rand empiezan a trabajar desde el período de la educación básica.

Dieguistico! dijo...

Carlitos, ante todo bienvenido. Está claro que Condorito era puro entretenimiento, yo no la leía mucho, pero me viene a la mente la imagen del Plop! que hacía cada vez que se caía de espaldas. Tendremos que hacer lo posible por retener (y atraer) la mayor cantidad posible de "Manolitos" para este rincón del mundo.

Elbuenodegeorge; Estos chilenos y españoles se quejan de llenos, los desafiaría a vivir en Argentina por dos meses y van a volver a su país agradecidos de lo que tienen.

Albert, la Constitución dice "Artículo 20- Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos; navegar los ríos y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes. No están obligados a admitir la ciudadanía, ni pagar contribuciones forzosas extraordinarias. Obtienen nacionalización residiendo dos años continuos en la Nación; pero la autoridad puede acortar este término a favor del que lo solicite, alegando y probando servicios a la República."

Alguien va a tener que explicarle eso a De Narvaez.

Javier, nunca se me ocurrió que el "Monopoly" o "El Estanciero" (la versión argentina del juego) pudieran ser parte de una conspiración imperialista. De todos modos, si realmente sirven para fomentar el espíritu del capitalismo, iré comprando un par para cuando tenga hijos.
Efectivamente el prejuicio contra el trabajo parece que viene de la época de la conquista, no recuerdo qué conquistador sostenía algo así como que "no hemos venido aquí para trabajar" y, en relación a los indios, "no hemos venido a evangelizarlos, sino a quitarles su oro".

Javier Bazán dijo...

Sobre el comentario de Marta, a las mujeres cabezonas o cuestionadoras la llaman Mafalda. Una conocida de Marta, Carol Brown, en su blog tiene una foto de Mafalda. En el colegio, yo tenía una compañera que le llamaban Mafalda.
Comparto tú opinión de que 'La Gran Capital' es un buen juego de mesa para los niños o hijos. Yo me estretuve bastante.
Al final, queríamos apropiarnos de todos los bancos y propiedades.

Ashberry dijo...

Un poco de disenso...

No está nada mal reivindicar algún rasgo de entrepreneur que uno puede extraer de un Manolito. Sin embargo, una sociedad de Manolitos podría perfectamente ser Singapur o Hong Kong, donde reina la mayor de las libertades económicas (lo dice la Heritage Foundation), pero las mas importantes, las libertades políticas y civiles, son tan mínimas como en cualquier autocracia. Internet restringida, partido único, ciudadanía restringida... No son lugares donde a uno le gustaría vivir, precisamente.

El esprit liberal exige gente que patalee y disienta, aunque esté equivocada. Aunque a lo mejor alguno se enoja si cito a Voltaire.

Dieguistico! dijo...

Javier, he pasado grandes tardes jugando al "Monopoly". Había llegado un punto en que alteramos las reglas y permitíamos alianzas, negociaciones, préstamos y otras cuestiones. Muy educativo, por cierto.

Ashberry, creo que son necesarias ambas cosas. El espíritu crítico es sin duda necesario para preservar las libertades "civiles". El problema es que aquí siempre se fomentó el espíritu crítico, tanto que dejó de ser "crítico" para formar parte del discurso mayoritario. El espíritu emprendedor es necesario para el desarrollo económico, pero también es útil para preservar otras libertades. Ciudadanos celosos de su patrimonio serán los primeros en oponerse a los avances del poder político sobre su libertad de comerciar, de trabajar y de crear, y también de expresarse y opinar. No es que existan una libertad "civil" y una "económica" separadas. De lo que se trata el liberalismo es que los individuos tengan una "única" libertad de decidir sobre sus vidas, lo que incluye tanto el pataleo, la queja, el cuestionamiento político, como la libertad de celebrar contratos, crear nuevos productos y generar riquezas.

Destructor de Mitos dijo...

No hay que pasar por alto algo que se dijo por ahí: Mafalda era una revista cara, pensada para la gente bien que se indigna en los cafés por la desigualdad existente en el mundo. Es la típica hipocresía progre.

EL INFORME CARIBBEAN dijo...

NO CREO QUE TE EQUIVOCAS! en el caso de Venezuela por ejemplo la mayorìa de las empresas generadoras de empleo son de comunidades españolas, italianas, postuguesas, àrabes, etc gracias a ellos Veneuela posee una comunidad de imigrantes trabajadores y luchadores que sienten tanta trsiteza y algunos màs! de lo que nos està pasando.

cordial saludo!

Dieguistico! dijo...

Destructor, es verdad, los ejemplares de Mafalda eran caros, debían salir algo así como 10 dólares (lo cual en los años '80 era casi una fortuna). Obviamente, es como todo los libros y los productos de los intelectuales que dicen pensar en los pobres, que ni están al alcance de ellos ni tampoco les interesa. Mientras los artistas "comprometidos" representan a Ibsen en el San Martín para los ricos, los verdaderos trabajadores la pasan en grande viendo a Jorge Corona en la revista.

Caribbean, probablemente haya sido así en casi toda latinoamérica. Precisamente por ello no puedo entender que en esta región del mundo existan prejuicios hacia los extranjeros, cuando son países construidos por extranjeros. Ojalá el Coronel no termine de destruir todo lo bueno que los inmigrantes hicieron por Venezuela.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Dieguín:

Me siento del lado de Mafalda, quizá de contra. No tenés que ovidar que hay varias tiras en las cuales Manolito vendía productos vencidos a sus clientes, o su dicho (o el de Mafalda) referido a que "nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás". Creo que estás haciendo lo contrario de lo que criticás, esto es, ensalzando a Manolito y demonizando a Mafalda. Creo que Quino la tenía clara y es por eso que Manolito le cae bien a todo el mundo.

Y si querés ser empresario, yo me iría a otro país. En mi vida anterior lo era y fue una de las peores experiencias, que prefiero olvidar.

Parafraseando a alguien que opinó mucho más atrás: una vida con puros Manoolitos sería un embole.

PREGUNTA INAUDITA: ¿NO PODÉS CAMBIAR ESTE SISTEMA DE LA VENTANITA PARA DEJAR EL COMENTARIO?

SALUDOS,

AB

Dieguistico! dijo...

AB, no me olvido de que Manolito a veces era medio tramposo. Pero siguiendo mi teoría eso no es más que parte de la conspiración gramsciana (esas son evoluciones de mis discípulos) para demostrar el lado pérfido del capitalismo.
Soy consciente que quizá estoy exagerando un poco, pero es para llevar un poco la contra, y otro poco porque realmente pienso que algunos rasgos negativos del personaje quizá no sean tan negativos.
Tampoco digo que todo el mundo tenga que ser Manolito, en la vida son necesarios los Manolitos, las Mafaldas, los Felipes y hasta las Susanitas (Libertad sigue sin cerrarme). Pero un poco más de espíritu emprendedor no estaría mal. Yo no opté por ser empresario, pero creo que estaríamos todos bastante mejor si en este país se dieran las condiciones para que se desarrolle una verdadera clase de empresarios honestos, innovadores y emprendedores. Lamentablemente, como están las cosas, la mayoría opta por ser perrito faldero del poder de turno, corrupto y/o tramposo (ojo, conozco también varias excepciones).

A mi me gusta el sistema de la ventanita, no se de que otro modo se puede poner esto. Tendremos que tomar un curso para bloggers amateurs.

Saludos!!!

Ángel dijo...

La de viajes que he tenido en avión leyendo Mafalda. La echo de menos.

Por cierto Diego, te sigo y te he añadido a mis favoritos.

Dieguistico! dijo...

Angel, muchas gracias por los elogios. Yo también me he divertido mucho con esa historieta. Si querés, dejame la dirección de tu página así le echo un vistazo.

Saludos!!!

Miblog. Ángel dijo...

Mi blog:

www.miblogdetodo.blogspot.com

Fernanda dijo...

De Manolitos esta lleno, inocentes criaturas, de manolitos garcas que venden productos en mal estado, que engañan con sus planes y publicidades ... que te atrapan como bobito, y no hablo de la inocencia del personaje humilde que vino a molerse el lomo laburando, sino de los cuantos Manolitos mayores que se pueden personificar como Telefonicas y bla bla, cuántos manolitos conocemos?? No seamos consecuentes; por otra parte es dable destacar la inocencia de una persona que quiere crecer y tener algo propio, es loable la actitud del trabajador, del que se agacha para laburar...PEro ser humilde y honrado no son contradicciones y claro, así estamos...

Marta Salazar dijo...

Diego, te puse hoy un link en mi blog de Chistes y pensamientos, a este estupendo artículo tuyo, para acompanar un video de Manolito, je je

Un abrazo!