martes, julio 07, 2009

Medicinas


Buenos días, quisieramos hacerle una propuesta.

Somos un laboratorio de especialidades medicinales, y nos interesaría suministrarle gratuitamente uno de nuestros productos.

Es una medicina utilizada desde hace muchísimos años en todo el mundo. No sabemos exactamente cual es su acción terapéutica, es decir, no conocemos con precisión qué tipo de enfermedades puede curar. A decir verdad, ni siquiera sabemos si ayuda a tratar algo de lo que Ud. desea ser curado. Por otra parte, desconocemos a ciencia cierta cuáles son las dosis recomendadas y cual es la duración aconsejable del tratamiento. Intuimos que ello debería ser determinado por cada médico en función de las particularidades de cada paciente y su cuadro clínico, pero tampoco hemos desarrollado parámetros fiables para establecer el tratamiendo en cada caso. No hemos realizado aún pruebas clínicas confiables: los escasos estudios realizados hasta el momento no arrojan resultados uniformes, y según ellos nuestro producto bien podría ser un eficaz remedio contra distintas enfermedades, o bien representar un serio peligro para la salud de los pacientes.

Sin embargo, hemos observado que nuestro producto es en general bien recibido por aquellas personas a las que no se les suministra el tratamiento y además ha sido certificado por organismos estatales en la mayoría de los países del mundo.

Ahora que lo hemos informado respecto de nuestro producto, ¿estaría Ud. dispuesto a probarlo?

¿No?

¿Entonces por qué insiste en pedir que todos los problemas de su sociedad se solucionen con más y más penas?

¿Será que el Derecho Penal ejerce un notable efecto placebo?

6 visitantes dieron su opinión:

Juan dijo...

Gran analogía!

Dieguistico! dijo...

Gracias, todavía estoy esperando un estudio que demuestre concluyentemente que la pena sirve para algo...

Anónimo dijo...

Diego:

Maravilloso lo suyo, está Ud. cada vez más anarco. Saludos,

AB

Tomás Marino dijo...

Que la pena no tenga una utilidad éticamente aceptable no quiere decir que no tenga utilidad. Yo creo que la pena tiene muchísimas utilidades; todas oscuras, reprochables y hasta criminales.

Parece ser mejor no verlas, negarlas, o inventarles otras de fantasía (crear meras "mitologías del castigo" como dice Iñaki Rivera Beiras).

Anónimo dijo...

Dieguito & Tom:

Éste es un tema para un debate "video-rotativo" (una genial idea de Don Tomás).

Veo si largo con el primer tramo y se los mando.

Abrazo,

AB

PS: Diego, ¿no te parece medio rompepelotas la "verificación de la palabra"?

Dieguistico! dijo...

AB, parece ser que el capitalismo salvaje tarde o temprano deviene en alguna forma de anarquía. Me prendo con lo del video-debate. Lo de la verificación de palabra lo puse porque me llegaban comentarios-spam que me resultaban algo molestos, pero la verdad que a veces no me funciona ni a mi.

Tomás, no se si la pena tiene muchas "utilidades". Probablemente lo que tenga son muchos motivos escondidos, la mayoría de los cuales no son ni racional ni éticamente aceptables (al menos para la ética que profesa este servidor). Creo haber escrito en algún momento que, en el fondo, el Derecho Penal no hace otra cosa que poner cierto límite a un humano e irracional deseo de linchamiento y venganza frente al delito (cómo definir qué es delito y que no, lo dejamos para otra ocasión).