Nunca entendí la fascinación de algunos autoproclamados liberales con la idea del "Derecho Natural". Más allá del contenido emotivo que evidentemente tiene la palabra "derecho", no alcanzo a comprender la necesidad y el sentido que tiene proclamar que la libertad individual o la propiedad privada son "derechos naturales".
Prácticamente no hace falta que lo aclare, pero lo aclaro igual para los lectores desprevenidos: no niego que reconocerles el carácter de derechos fundamentales a la libertad individual, la propiedad privada, la libertad de expresión, la defensa en juicio, etc. sea sumamente importante para el funcionamiento de una sociedad próspera y ordenada. Más aún, estoy absolutamente convencido de que todo individuo merece que se le reconozcan legalmente esas garantías, y que cualquier persona de bien debería trabajar para que sean universalmente aceptadas y protegidas. Pero eso no significa que se trate de "derechos naturales" que existan aún allí donde son abiertamente violados. Sostener eso, para empezar, sería jugar cínicamente con el significado de las palabras. De nada le sirve, a quien ha sido encarcelado por proclamar ideas incómodas para el déspota de turno, consolarlo diciéndole que posee un "derecho natural" a la libertad de expresión. Un "derecho" se posee cuando uno puede razonablemente esperar que sea respetado por sus semejantes y, en caso contrario, obtener la debida asistencia de las autoridades. Cuando eso no sucede, lo de "derecho natural" no es más que un juego de palabras.
Pero el problema con la idea de "derecho natural" no termina simplemente en la vacuidad de su sentido práctico. Lo peor, al menos desde una perspectiva liberal, es su evidente contenido autoritario.
En efecto, ¿quién determina el contenido de los "derechos naturales"? Algunos sostienen que vienen dados por Dios, otros por la naturaleza humana, otros tantos por la voluntad general y así sucesivamente con otras figuras poéticas. Pero la realidad es que -al menos hasta donde yo se- nadie se comunica con Dios o con la "naturaleza humana" como para poder identificar universal y definitivamente cuáles son aquellos "derechos" que pueden ser calificados verdaderamente como "naturales". Por lo que en la práctica, resulta que unos sostienen que la propiedad privada es un derecho natural y algunos otros, con idéntico argumento, dicen que es un robo y la causa de todos nuestros males. Al final, se termina imponiendo el más fuerte, y el más débil "a llorar a la Iglesia". Es decir que, en definitiva, el "derecho natural" es lo que el poderoso dice que es. Difícil encontrar una idea más autoritaria.
Pero, ¿quién quiere vivir en una sociedad donde la ley conocida por todos -buena o mala- puede ser caprichosamente incumplida o aún cambiada por alguien que se cree intérprete final del "derecho natural"? Vivir así es vivir en la más espantosa inseguridad jurídica, y es lo que acontece cuando las almas supuestamente piadosas y caritativas aceptan que se desvirtúe el derecho positivo invocando algún interés superior. Cada vez que se deja de lado una norma producto de la costumbre o el consenso, por razones de "interés social", "seguridad nacional" o alguna de las otras formas bajo las que se esconde la idea del "derecho natural", no se hace otra cosa que abrirle un poco más la puerta a la arbitrariedad. La idea del "derecho natural" es contraria a los más elementales principios de seguridad jurídica que permiten a los individuos planificar su vida.
Es inmensamente preferible, si se quiere, vivir a merced de un gobierno malvado pero con reglas claras y estables, que bajo el ala de un régimen supuestamente angelical, pero que se guarda la prerrogativa de cambiar las normas cada vez que detecte la existencia de un interés superior. Con el tirano estable, uno puede adaptarse y organizar su vida aún sabiendo que no podrá expresarse libremente o gozar de la propiedad individual. Mal que mal, uno conoce las reglas de juego y puede realizar una mínima planificación de sus asuntos. Por el contrario, cuando uno no sabe siquiera a qué atenerse, es difícil desarrollar cualquier actividad, dado que quedamos paralizados por el temor, sin saber siquiera qué es lo permitido y qué es lo prohibido, o que actos pueden generar futuras represalias.
La idea del "Derecho Natural" es, por tanto, necesariamente autoritaria, irracional y contraria al respeto de los "derechos" individuales al que un liberal aspira. Lógicamente, alguien podría verse tentado a sostener que sólo son acordes al "derecho natural" aquellos sistemas jurídicos que respetan la libertad, la propiedad, las garantías procesales, etc. Pero eso sería igual a decir que los dictadores "buenos" (es decir, aquellos que hacen lo que a nosotros nos gusta) no son dictadores. Recurrir a la idea de "Derecho Natural" es argumentativamente muy pobre y peligroso en la práctica. Implica intentar reemplazar la persuasión por un argumento emotivo o de autoridad. Si uno no es capaz de convencer al prójimo de lo beneficioso que, para los intereses de todo el mundo, es respetar la vida, la integridad física, la propiedad, la libertad de expresión, etc., ¿qué sentido tiene retrucar diciendo que todos esos son "derechos naturales"? ¿Acaso Dios en persona va a venir a respaldar nuestras afirmaciones?
Por último, debo decir que la idea del "Derecho Natural" es profundamente antidemocrática. Mientras que el liberalismo históricamente ha sostenido que el Derecho debe ser consentido por los gobernados, lo que que supone mecanismos democráticos de debate y argumentación a través de los cuales alcanzar consensos para otorgar protección legal a determinados intereses, la idea iusnaturalista supone que existe algo permanente y superior al producto de esos acuerdos. Que lo que las personas consienten libremente, puede ser dejado de lado en aras de un interés superior. Y lo peor de todo es que, por ser una verdad absoluta e inmutable, ese "Derecho Natural" no puede ser discutido no contraargumentado. En definitiva, la excusa perfecta a la que recurre cualquier dictador para imponer su voluntad despótica: que el disidente no sólo se encuentra fuera de la ley, sino que ni siquiera merece ser escuchado.
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Muy bueno, Diego, comparto absolutamente. Las mismas razones son las que me llevan a rechazar la pretensión de universalidad de los (occidentalísimos) derechos humanos.
Saludos
Pablo, en realidad yo aspiro a la universalización de los derechos humanos, al menos aquellos de "primera generación" que tienen que ver estrictamente con garantías individuales. Simplemente me parece horrendo, por ejemplo, que lapiden a una mujer en Sudán basándose en el Corán (¡derecho natural full full con aire y dirección!), porque le fue infiel a su marido, y para colmo sin la posibilidad de un juicio justo previo. Pero no diría que la ley sudanesa no "es" ley por violar derechos humanos, sino que es una ley horrible y tiránica, por lo que hay que cambiarla. Si uno se para en la posición de que el único derecho válido es el que uno considera "bueno", sin más argumentos que la invocación iusnaturalista, está en el fondo legitimando la posición de los que se creen intérpretes de Dios, la voluntad general, el nuevo hombre socialista, la Pachamama o lo que cornos fuera.
Diego, entiendo tu crítica a la concepción del derecho natural, basada en sus consecuencias negativas, pero no veo cómo abandonar esa concepción traería algo mejor. Habría que ver cuál es la alternativa.
De todos modos, para defender sin demasiada convicción al derecho natural, voy a recurrir al argumento de Kant, según el cual un derecho tiene que ver con ciertos bienes tan esenciales para nuestra condición humana, que nadie en su sano uso de la razón accedería a sacrificar. Entiendo que tu objeción es que cuáles son esos bienes es imposible de determinar. Pero aunque sea a partir de una cierta generalización empírica, podríamos decir que ninguna persona razonable elige someterse a torturas, perder su libertad, o carecer de acceso a los vienes elementales para vivir. Por lo tanto, es imposible someter a alguien a alguna de estas cosas sin caer en una cierta contradicción, según la cual uno le está haciendo a otro lo que uno no aceptaría para sí mismo. Un derecho sería entonces "natural" en la medida en que toda persona considerada abstractamene elegiría vivir en una sociedad donde se garanticen esos derechos.
Concuerdo en que esa concepción puede ser una vía de entrada a cierta forma de autoritarismo, pero puede ser una forma de defensa frente a otro tipo de autoritarismo.
Me parece que lo que esta en juego acá es algo mas profundo, en el sentido de como se constituye el sujeto de derecho como tal. La Declaracion de los derechos del hombre y del ciudadano que se origina con la revolución francesa, lo que hace es igualar la vida del ciudadano con la vida del hombre como tal. Bios y Zoe en términos griegos. Se legisla "el derecho a la vida" pero el poder soberano termina apropiandose el derecho de dejar morir y hacer vivir. Esos derechos "naturales" son para todos? o solo para los ciudadanos? ya sabemos lo que pasa cuando estos derechos se niegan en nombre de una no- ciudadanía (campos de concentración, guantánamo). Te recomiendo la lectura de Homo Sacer I de Giorgio Agamben. Saludos!
Nancy
El iunsnaturalismo establece que hay derechos que preceden a la organizacion de gobierno por el cual se rige el hombre. Es decir, que no importa si visis en la china, estadounidos o marte, hay derechos que el individuo tiene y que seria moralmente aborrecible impedir su ejercicio (no utiliso la palabra "quitar" porque esos derechos no se pueden quitar).
Sabiendo esto, la argumentacion mas clara de porque vienen con el hombre, naturales, es que si no interviniera ninguna fuerza externa, el ejercimiento de ese derecho quedaria slo a la voluntad del individuo. Si no hubiera ninguna fuerza externa, mientras se tengan los medios (vos, lapiz y papel, etc) uno puede expresarse a su propio antojo. Si yo tomo unas ramas, un tendon y unas piedras y fabrico un arco y unas flechas, ese arco y flecha son mios salvo que alguien me lo vaya a quitar. La libertad tambien viene con el ser humano desde que nace, la libertad de hacer un emprendimiento, de tener una pareja, son cosas que queda a potestad del individuo decidir si las realiza o no, a no ser que una fuerza externa intervenga. Cualquier ley que prohiba o dificulte una accion que no es de perjuicios para terceros se basa en uns postura irracional, y ya sabemos que para vivir en sociedad hay que tender a eliminar la irracionalidad de leyes y conductas.
Despues esta el tema de la igualdad. Esto no es un capricho, no hay ningun argumento para establecer que un humano es inferior a otro en calidad moral, compartimos practicamente todos nuestros genes, con lo cual podemos comodamente partir de la base de que todos merecemos gozar de los mismos derechos por el simple hecho de que somos humanos. Nadie por ser mujer, negro o chino o lo que fuere puede ser privado de sus derechos, porque no hay un argumento para tal cosa.
Antes que creer que el iunsnaturalismo es una postura irracional y autoritaria, mas pienso que las posturas distintas a este son irracionales y autoritarias. Estoy seguro de que si las mujeres arabes supieran realmente como es occidente(y no lo que les cuentan) y pudieran pagarse un viaje(no pueden poseer bienes si bien tengo entendido) se volaria rapidamente a algun pais de occidente. Es un modo de vida sencillamente mas deseable, mas logico, mas racional.
Y si sabemos que es mas deseable, no lo podemos imponer(seria defender a otro de una agresion asi que la fuerza esta justificada)porque actualmente la guerra termina dañando a terceros por la naturaleza de nuestras armas. Incluso, aunque no fuera asi, no podemos garantizar la moralidad de los soldados, o el exito de la democracia en esos paises, en los que segun pienso, por un problema cultural las teocracias y autoritarismos volverian a surgir.
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