viernes 22 de abril de 2011

Amigos son los amigos


Suelo considerar a la Feria del Libro uno más de esos eventos que convocan multitudes que van por el sólo hecho de que "hay que estar". Un amontonamiento de miles de personas que jamás han pasado de los textos de autoayuda, del best seller o la filosofía edulcorada, y que engrosan la lista de asistentes sin tener un auténtico interés en la cuestión, que del mismo modo pueden ir a un recital de U2 sin haberlos escuchado jamás, o asistir a un espectáculo de danza en la Av. 9 de Julio sin tener la más remota idea de lo que es una zapatilla de baile.

Sin embargo, este año si que está interesante la cosa. A todo el revuelo que ha armado la visita de Vargas Llosa -cuya alocución en la apertura de la Feria, hay que decirlo, ha sido un auténtico deleite para el oído-, se le suma la simultánea presencia en el país del filósofo español Fernando Savater, quién tampoco se ha privado de agitar el avispero con sus apreciaciones incisivas y provocadoras.

Es un remanso para la atribulada cabeza de un argentino escuchar a estos dos señores, que como no tienen aparentemente demasiados compromisos con lo que aquí pasa, pueden entonces decir lo que piensan sin tener que andar midiéndose ni pedir permiso. Y sus apreciaciones sobre la realidad nacional, sobre la libertad, sobre la política y -sobre todo- respecto del peronismo y el actual gobierno, han puesto los pelos de punta a muchos de esos personajes que -por el mero hecho de incluir las palabras "inclusión", "derechos humanos", "nacional" y "popular" en sus diatribas de cafetín y sus folletines subsidiados- se creen con derecho a autoproclamarse "intelectuales" y defenestrar a todo aquel que venga a cuestionar sus falacias y lugares comunes.

Pero de todas las sandeces que estos personajes de poca monta han dicho, sin mayores fundamentos, sobre las opiniones de estos dos hombres que algún mérito han tenido para ser reconocidos mundialmente, me ha llamado particularmente la atención una: la idea de que un extranjero no puede criticar al gobierno de nuestro país por razones de decoro.

¿Dónde está dicho que uno no es libre para criticar aquello que le parece mal, suceda donde suceda? ¿Desde cuándo la nacionalidad o el lugar de residencia son argumentos válidos para descalificar una opinión? ¿No es eso discriminación de la peor? ¿Cuál es la diferencia entre decir que fulano no puede opinar sobre nuestro gobierno porque es extranjero, a censurarlo porque es negro, judío, comunista u homosexual?

La pobreza de semejante argumento en pos de limitar las críticas, me exime de tener que profundizar las semejanzas entre estos personajillos supuestamente progresistas y lo más rancio de la derecha nacionalista, que en otras épocas descalificaba con similares falacias a quienes, por ejemplo, denunciaban desde el extranjero los crímenes de la dictadura militar. 

Pero hay algo que todavía me sorprende más de la mentalidad de estos individuos, y es su pobre concepto sobre la amistad. Así, alguno de ellos blandió en ataque de los ilustres visitantes la idea de que "nadie va a la casa de un amigo para criticarle el vestido de la esposa o las cerámicas del baño". ¡Válgame Dios la clase de amistades que debe cultivar esta gente!

Siempre he considerado que, si uno quiere verdaderamente a un amigo, debe decirle lo que piensa, y advertirlo sobre lo que uno considera son sus errores. Los auténticos amigos de quien, por ejemplo, dilapida su dinero en vicios y excesos, son quienes tratan de persuadirlo de que por ese camino va derecho hacia el abismo, no quienes se aprovechan de la debilidad de su carácter para conseguir favores. Los "amigos del campeón" no son verdaderos amigos, sino meros parásitos oportunistas. De ahí que, si algo ha de esperar uno de un amigo, es precisamente su sinceridad. Puede que las críticas sean erradas y aún infundadas, pero es muestra de cariño genuino formularlas aún bajo riesgo de tener que retractarlas algún día, antes que callarlas para intentar ganarse una simpatía alcahueta.

Obviamente, las mentes autoritarias no valoran ese tipo de amistad sincera. Prefieren estar rodeados de obsecuentes que aplaudan sus desatinos, de rastreros capaces de sostener cualquier mentira para obtener un favor, de imbéciles no ya incapaces de formular una modesta crítica, sino siquiera de elaborarla. La clase de gente que, cuando la persistencia en el error lleva a la caída en desgracia de su supuesto amigo, lo abandonan sin más dispuestos a acurrucarse prontamente bajo el regazo del próximo falso ídolo.

Como reza la frase, ¡con amigos así, quien necesita enemigos!


7 visitantes dieron su opinión:

Lord Khyron dijo...

En temas de política no opino porque no es mi ámbito pero en este caso no puedo estar más de acuerdo con vos Diego, no sé quiénes habrán sido los monigotes que deslizaron terribles idioteces pero yu análisis es de lo más acertado.

lacrisisesfilosofica dijo...

Yo también tuve la mala suerte de escuchar las declaraciones del Sr. Ministro cuando tildó de "estupideces" las observaciones de Vargas Llosa y Savater.

Y, la verdad, me quedé pensando exactamente lo mismo. Es xenofobia pura, pero con el condimento "K" de la discrecionalidad. Si Chávez nos felicita, a prestarle atención. Pero si Vargas Llosa critica, "¡¿Cómo se atreve!?". Buen artículo!

Abrazo!

Franco Lopez dijo...

Te felicito Diego, dos niños de 15 años te dieron a razon absoluta, que nivel!

Pablo Loschi dijo...

Hace bastante que vengo siguiendo el blog , me parece muy interesante y concuerdo con la mayoría de lo que aparece. La sociedad argentina esta (en mi opinión) cada vez mas cerrada y autoritaria, y por consecuencia ignorante, una sociedad en la que se confunde lo popular con el populismo y otras tantas cosas clasicas, todos sabemos mas que los que intelectuales y el que piensa distinto es un ignorante(aun antes de escucharlo).De cualquier manera solo pasaba a dejar un saludo y agradecer por las notas.

El griego puteador dijo...

Buenas, de que me perdi?
Que grande Carlin, lider del movimiento izquierdista (cabe aclarar que no puede mover bien el lado derecho)
No me gusta Vargas Llosa (aca como me ven, suelo leer bastante), pero no niego que es un gran escritor. No me importa que politica siga, eso no tiene nada que ver con la obra. Una cosa es una obra, otra cosa es la persona.
Por ejemplo, esta muy de moda leer la biografia de Borges, de Cortazar, de fulano o mengano, pero muy poca gente lee su obra (mas que nada Borges, que todo el mundo se llena la boca de el, pero casi nadie lo leyo).
Mas alla que concuerdo con lo que expones, y hablando de K´s, libros y fascismo, propongo alentar la lectura de "Rebelion en la granja" a todos los pendejos pelotudos de 18 a 24.

1:31 PM

Zeithgeist dijo...

amen!!!!
nada mas q agregar.

Maria L. dijo...

Brillante post!